frases de Santiago Ramón

Santiago Ramón-Médico Español

Santiago Ramón: Fue un médico español, especializado en histología y anatomía patológica. Compartió el Premio Nobel de Medicina en 1906 con Camilo Golgi en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso.​ Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina.​ Hoy te mostrare algunas de las mejores frases de Santiago Ramón médico español.

Santiago Ramón

  • Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.
  • La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte.
  • Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial.
  • Mientras el cerebro sea un misterio, el universo continuará siendo un misterio.
  • La verdad es un ácido corrosivo que salpica casi siempre al que la maneja.
  • El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena.
  • Nada me inspira más veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.
  • Nos quejamos de los amigos porque exigimos de ellos más de lo que pueden dar.
  • Al cavilar sobre las limitaciones del espíritu humano siéntese algo así como abatimientos de rey destronado.
  • En el fondo de cada cabeza juvenil hay un perfecto anarquista y comunista.
  • Cosa corriente es que vanidosos y presuntuosos finjan poseer lo que desean.
  • De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio.
  • El estudioso es el que lleva a los demás a lo que él ha comprendido.
  • Es difícil ser buen amigo de los amigos, sin ser algo enemigo de la equidad.
  • Nada me inspira más veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.
  • A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea.
  • Hay un patriotismo infecundo y vano: El orientado hacia el pasado.
  • Los débiles sucumben, no por débiles, sino por ignorar que lo son. Lo mismo sucede a las naciones.
  • Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no puedan ser cortados por un pelo de mujer.
  • La gloria, en verdad, no es otra cosa que un olvido aplazado.